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TE PREPARAMOS LAS PRUEBAS FÍSICAS Y LA ENTREVISTA PERSONAL 

Si te gusta proteger al ciudadano es posible que hayas pensado alguna vez en tu vida el presentarte a las oposiciones de Policía Nacional. Hoy en día se ha convertido en una de las mejores salidas profesionales para todas las personas que quieran ingresar en el cuerpo de Policía Nacional. Si siempre te ha gustado este tipo de profesión y quieres tener un sueldo fijo, bien remunerado, bien visto socialmente y además poder tener la posibilidad de promoción, entonces no dudes en presentarte a estas oposiciones que verán la luz a lo largo del año 2016.

Unas oposiciones son una carrera de fondo, ya sean del tipo que sean. El mayor misterio que encierra es estar realmente preparado/a. ¿Para que me voy a presentar si hay muy pocas plazas?...Siempre se cubren. Por lo tanto tienes que prepararte para poder obtener un buen resultado. Como ya sabrás, para poder ser Policía Nacional no sólo deberás presentarte a un test para poder pertenecer a este cuerpo del estado, sino que requiere una buena preparación y deberás cumplir unos requisitos muy específicos.

En el caso que tu nombre no esté en la lista o estés excluido, no pierdas la esperanza porque volverás a tener otra oportunidad seguro y será entonces cuando no podrás perder tu oportunidad.

Es necesario que no dudes en seguir estudiando y en seguir preparándote físicamente. No perder las esperanzas ni las ganas de conseguir tus objetivos, porque necesitas tu fuerza de voluntad para poder tener unos resultados exitosos. 

ASPECTOS A TENER EN CUENTA SI TE PLANTEAS OPOSITAR 

DISPONER DE TODA LA INFORMACIÓN

Contar con una buena información, lo más completa y actualizada posible, y procedente de fuentes fiables, es esencial a la hora de escoger oposición. El BOE y las páginas web oficiales de los organismos convocantes son paradas obligatorias para todo futuro opositor. Como también lo son los centros preparadores especializados.

PERFIL ADECUADO AL PROGRAMA. Otro aspecto importante es si el programa de estudio está relacionado con lo que hemos estudiado, con nuestra experiencia laboral o con nuestras propias preferencias. Cuantas más coincidencias haya, más posibilidades tendremos de sacarla adelante. No solo por lo que se refiere a superar las pruebas, también porque si apruebas, es muy posible que pases el resto de tu vida laboral desempeñando esa tarea, así que más vale que se trate de algo que te guste y se te dé bien.

COMPATIBLE CON NUESTRA SITUACIÓN PERSONAL. No es lo mismo disponer de las condiciones idóneas para estudiar a tiempo completo (soporte familiar, colchón económico, un plazo de uno, dos o tres años para dedicarse a preparar la oposición) que si se pretendes compatibilizar trabajo u otra actividad con la preparación de la oposición. Para este último caso, muchas de las oposiciones más exigentes deberías descartarlas, ya que el nivel de dedicación que requieren es muy superior al que podría dedicar una persona con otras responsabilidades.

PENSAR EN EL MEDIO/LARGO PLAZO. El opositor debe pensar en el medio/largo plazo. Las oposiciones requieren mayor tiempo de preparación que estudiar un curso, pero también con una buena preparación, constancia y la ayuda de un buen preparador ofrecen mayores expectativas de éxito. 

REGULARIDAD DE LAS CONVOCATORIAS. No todas las oposiciones son convocadas con la misma regularidad. Para determinados cuerpos de la Administración, las oposiciones son muy estables y se convocan con regularidad, cada año o cada dos años, máximo. Otras, en cambio, tienen un carácter más esporádico o circunstancial. Siempre será más prudente decantarse por unas oposiciones cuya convocatoria sea regular y de las cuales tengamos una expectativa real de cuándo volverán a ser convocadas.

PROYECCIÓN FORMATIVA. Cuando se aborda un proyecto de la envergadura y dificultad de una oposición, siempre hay que tener presente la posibilidad de que no se logre el objetivo. Pero un fracaso no tiene por qué ser el fin del mundo. La preparación que brinda una oposición de cierto nivel y la capacidad de trabajo que desarrolla quien la prepara concienzudamente son valores muy apreciados desde la empresa privada. Por eso, no está de más valorar las oportunidades laborales que una determinada  oposición nos puede abrir incluso en el caso de no superarla.

VOCACIÓN DE SERVICIO. Cuando se le pregunta a un aspirante por qué prepara una oposición, la perspectiva de “un sueldo fijo para toda la vida” suele ser una respuesta recurrente. Sin negar su indudable atractivo, sería un error dramático que nuestra motivación para convertirnos en funcionarios se reduzca a la estabilidad laboral que proporciona. Un funcionario no es otra cosa que un servidor público, y sin una clara vocación de servicio, difícilmente podrá desempeñar una carrera exitosa y satisfactoria en la Administración.

CONVENCIMIENTO. Quizá sea la gran cuestión. Por su dificultad y los sacrificios que implica, preparar una oposición es sin duda una de las grandes pruebas por las que puede pasar una persona a lo largo de su vida. Exige dedicación y voluntad. Por esta razón, solo es posible acometerla desde un firme convencimiento y compromiso personal. El “presentarme por si acaso” y las medias tintas no sirven en una oposición.

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