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¿Estudiar y trabajar al mismo tiempo? Es posible “Si otros pueden, yo puedo”

 

Estudiar y trabajar a la vez exige un esfuerzo.

Pero se puede. Requiere organización, fuerza de voluntad

y cuando el objetivo se cumple, la recompensa es enorme

No siempre tenemos unos padres dispuestos a financiarnos los estudios, la ropa, nuestro ocio, etc… A veces la vida no es fácil y hay que contribuir a la economía familiar. En otras, se nos pasó el tiempo de vivir en casa de papá y mamá, hemos ido cumpliendo años hasta encontrar el camino que buscábamos. Otras veces es posible que necesitemos estudiar ya de adultos porque nuestro trabajo nos exige poner al día nuestros conocimientos… En definitiva, por diferentes razones son muchas las personas que se ven obligadas a estudiar y trabajar a la vez.

El orden es lo principal. Siendo una persona ordenada ganaremos tiempo. Para estudiar y trabajar a la vez, ser ordenado/a resulta casi imprescindible. Llevar una agenda organizada, donde anotar lo relacionado con nuestra actividad laboral, los exámenes, estudio en casa o en clase, etc…

Reducir tiempos. Salir con amigos es fenomenal, pero deberíamos hallar la medida justa en base a nuestras prioridades. No podemos convertir 24 horas en 28, pero si es posible arañar unos minutos a cada rutina.

Comenta en el trabajo. Si los jefes y compañeros saben que estudiamos y trabajamos al mismo tiempo hará que piensen que no pasamos de nuestra tarea, más bien pensaran que queremos mejorar y que le damos valor a la formación.

Buenos amigos. Al Igual que en el trabajo, nuestros amigos deben saber que estudiamos y trabajamos al mismo tiempo. Compañeros de estudios dispuestos a prestar apuntes, consultar dudas en foros, etc…

Hay que ser realista. Estudiar y trabajar a la vez puede ser duro. No nos exijamos más de la cuenta: si en lugar de tardar seis meses, tardamos nueve, no pasa nada. Somos adultos independientes y hacemos un esfuerzo superior a la media, pero lo hacemos por voluntad propia. Tenemos que controlar nuestro estrés. Hay que asumir que no siempre llegaremos a todo, seamos flexibles con nosotros mismos y con los demás para que lo sean con nosotros.

Habrá algún momento en que queramos abandonar. Cuando esto ocurra visualiza tu meta. Llegar a la meta será un empujón enorme a nuestra autoestima. Sólo las personas que luchan hasta conseguir su objetivo conocen la enorme satisfacción que se siente

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